Tiempos de aflicción, de pruebas y de calamidades nos acompañan en nuestro andar y estos últimos tiempos no son la excepción. Pero recordemos que en  momentos de crisis es cuando Dios se manifiesta. Cuando la calamidad quiera tocar tu puerta es tiempo de mirar al cielo. No tornes tu vista a las circunstancias ni busques refugio en  las cosas que se encuentran a tu alrededor como: ritos, ceremonias, horóscopo, lectura de manos, amuletos entre otras cosas. Pon tu confianza en JESUCRISTO, Él es suficiente. Jeremías 17:7 dice: “Bendito el hombre que confía en el SEÑOR y pone su confianza en Él”.

El propósito de Dios es bendecir a quienes obedecen y confían en Él. Él es  el dador de la vida y el proveedor de las oportunidades. Cuando entendemos ese principio, todo comienza a cambiar y como resultado comenzamos a ser bendecidos. Estamos bajo pacto y  tenemos las mejores promesas y si Dios te dice que tiene mejores promesas para ti, ¿qué tienes que hacer? Solo tienes que buscarlas a través de la oración, la alabanza a Dios y el agradecimiento. La palabra afirma  que: “ seremos como un árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigara, ni dejará de dar fruto (Jeremías 17:8) . Esta es una de sus promesas y  el poder de Dios está en sus promesas.

Solamente, “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro(Hebreos 4:16).  Confía en Dios  así como confiaron muchos hombres de la Biblia.  David confió en Jehová y derrotó a los filisteos matando a Goliat con solo una piedra.  Las piedras que tú le lanzas a las circunstancias activan ángeles. Tú tienes misiles divinos en tus manos.  ¡Úsalos! Estimado amigo acepta a Jesucristo hoy como tu único y suficiente salvador; confía en Él todo el tiempo y serás siempre bendecido porque en Él está la supremacía.