La sociedad nos ha ense√Īado que tenemos que obrar con los dem√°s como ellos obran con nosotros. Ella es la que nos dicta, c√≥mo debemos comportarnos en nuestra vida en vez de hacerlo nosotros mismos. Hoy es tu d√≠a para que tomes control de tus propios actos.

El Se√Īor nos dijo en Juan 13:34 ‚ÄúUn mandamiento nuevo os doy: Que os am√©is unos a otros; como yo os he amado, que tambi√©n os am√©is unos a otros‚ÄĚ.

Si t√ļ le permites, Dios puede tomar  el control de tu vida y podr√°s entonces amarte a ti mismo y amar a los dem√°s aun cuando estos act√ļen mal contigo. √Čl te llama en cada cosa que haces. Solamente detente un minuto; escucha tu respirar, oye tu coraz√≥n y ver√°s que Dios est√° a tu lado.  Perm√≠tele que haga morada en tu coraz√≥n para que puedas disfrutar la plenitud de su amor en tu vida y en la vida de los que te rodean, no siguiendo el ejemplo de esta sociedad.

Esta actitud  es la √ļnica que puede garantizar felicidad y bendici√≥n a quien la pone en pr√°ctica. Permite que la ley del amor, la cual nos dice que todo lo que queremos que los dem√°s hagan con nosotros, eso mismo debemos hacer con ellos (Mateo 7:12). ¬°Cu√°n distinta es esta regla a la dictada por la sociedad!  Solo deja que Cristo gobierne tu coraz√≥n y haga de t√≠ una nueva criatura.U