En el mundo hay muchas metas y retos por cumplir.  Muchas veces las personas creen poder saber y hacer  todo por su propia cuenta porque así fueron enseñadas.  Creen que trabajando incansablemente podrían obtener buenas calificaciones, o que alcanzarían un buen empleo y lograrían el éxito en sus vidas… Como el caso de esta joven llamada Lizeth que pensaba que para alcanzar sus metas, tenía que obligarse a realizarlas cueste lo que le cueste y poniendo su propio esfuerzo.  Cuando ella se comprometió a alcanzar esas metas por sí misma se puso en una situación de cumplirlas para poder satisfacer su ego. Fue pasando el tiempo y al ver que sus metas no se podían cumplir empezó a decaer y a entrar a una etapa de tristeza.    Lo único que logró en su vida fue un gran estrés y desilusión.

En esta historia podemos observar que las personas necesitan más que fuerzas humanas para lograr sus metas.   Si las personas se dieran cuenta de que no pueden realizar todas las metas por sí solas y de que necesitan la ayuda del Altísimo para lograr sus metas, se evitarían de caer en estrés y desilusión .

¿Es posible tener éxito  y poder cumplir sus metas? Las metas necesitan un procedimiento.  Lo principal es creer en Dios. El nos quiere ayudar, tal como dice Isaías 41:10-13 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia…. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”

En los momentos más difíciles cuando creas que todo terminó y cuando parece que no hay solución, ahí es donde puedes sentir y ver la grandeza de Dios.   Cada vez que alcances una meta recuerda que Dios está ahí y que cada vez que confías en Él, tus metas crecen de una manera que tu lograras alcanzar más grandes y mejores cosas, permitiéndole el avance constante en las áreas más importantes de tu vida.   Sus  planes para ti son perfectos.

La mejor meta que puedas  trazarte en tu vida es aceptar a Jesucristo y parecerte  cada día más a Él. El mejor premio al llegar a la meta será la vida eternal.