Tener una mejor salud respiratoria en la vida adulta podría depender de los porcentajes de grasa y músculo que tuvimos en la infancia, según un estudio liderado por científicas del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación Bancaria la Caixa.

El estudio, publicado en «American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine», de la American Thoracic Society, revela que los chicos y chicas con más músculo en la infancia y en la adolescencia tienen una mejor función pulmonar. El equipo de investigación también halló que los chicos, pero no así las chicas, con más porcentaje de grasa tenían una función pulmonar más baja.

Las conclusiones del informe cobran ahora relevancia, pues estudios anteriores habían obtenido resultados contradictorios al analizar la asociación entre la masa corporal total y la función pulmonar. «Algunos estudios relacionaron una mayor masa corporal con una función pulmonar más elevada, mientras que otros relacionaron una mayor masa corporal con una función pulmonar más reducida», dice Judith Garcia-Aymerich, co-autora del artículo y jefe del programa de Enfermedades No Transmisibles y Medio Ambiente de ISGlobal. «Nuestra hipótesis era que los resultados anteriores contradictorios se podían atribuir al hecho de que la masa corporal total no tiene en cuenta cuál es la contribución del músculo y de la grasa a esta medida», aclara.

Se analizó la composición corporal
Las autoras creen que su estudio tiene importantes implicaciones en la investigación y en la salud pública: «Nuestros resultados ponen de relieve que la composición corporal, y no solo la masa corporal total, se deberían valorar a la hora de estudiar los efectos del peso de los niños en la salud», afirma Gabriela P. Peralta, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio.

Además, las investigadoras están convencidas de que las estrategias de salud pública que promuevan estilos de vida saludables pueden mejorar la función pulmonar y reducir la morbilidad respiratoria en la vida adulta. «Estas estrategias deben tener como finalidad no solo reducir el peso , sino también reducir la grasa y aumentar el músculo», señala Judith Garcia-Aymerich..

Para llevar a cabo el estudio, que contó con 6.964 participantes, las autoras combinaron medidas corporales con otras obtenidas utilizando absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), que permite distinguir entre músculo y grasa. Además, se midió la función pulmonar en niños y niñas a los 8 y a los 15 años y se calculó el crecimiento que experimentaba durante este periodo.

¿Cómo influye en la función respiratoria?
Algunas de las conclusiones específicas del estudio son:

Tanto en el caso de los niños como de las niñas, una mayor masa de músculo estuvo asociada con mayores niveles y tasas de crecimiento de Capacidad Vital Forzada (CVF), la cantidad total de aire que una persona puede exhalar respirando lo más profundamente posible; Volumen Espiratorio Forzado (VEF1), la cantidad de aire que una persona puede exhalar con fuerza en un segundo; y Flujo Espiratorio Forzado al 25-75% (FEF25-75), una medida de la velocidad con que sale el aire de los pulmones.

Unos mayores niveles de grasa (tanto en niños como en niñas) se asociaron con niveles más bajos de VEF1/CVF, una medida de la limitación del flujo de aire a menudo utilizada para diagnosticar el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

En niños, pero no en niñas, unos mayores niveles de grasa se asociaron con menores niveles y tasas de crecimiento pulmonar de VEF1 y FEF25-75.

Las autoras ajustaron su análisis por diversos factores que podrían sesgar los resultados, incluyendo el peso al nacer, el tabaquismo materno durante el embarazo y la edad en que los chicos y chicas alcanzaron la pubertad, así como los niveles de función pulmonar a los ocho años.

Fuente

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