Para adelgazar tras las vacaciones navideñas necesitas centrar tu atención en alimentarte a base de verduras, hortalizas y frutas, además de legumbres, frutos secos, huevos, pescado y carnes blancas, tal como aconseja Laura I. Arranz, profesora en el Departamento de Nutición, Ciencias de la Alimentación y Gastronomía de la Universidad de Barcelona.

Sin embargo, la Dra. Arranz aclara que casi siempre resulta más práctico poner el foco sobre lo que deberíamos olvidar (al menos temporalmente) en el menú diario, pues eso «ayuda a reducir el contenido calórico de la dieta y por tanto a perder peso», según aclara.

Comparte esta opinión Eva María Bautista, nutricionista de Blua de Sanitas, quien además aconseja que desterremos determinados alimentos no solo para bajar peso sino con el objetivo de seguir una alimentación saludable que sea válida para cualquier etapa de la vida. En su lista «para olvidar» figuran los ultraprocesados, los snacks (patatas fritas, gusanitos…), dulces como bollería, galletas o similares; azúcares añadidos como el azúcar de mesa, miel, melaza o siropes, embutidos y fiambres de mala calidad, carnes rojas, salsas, precocinados, alcohol, refrescos y zumos, entre otros.

Adiós a los azúcares añadidos
A la hora de eliminar los azúcares añadidos de nuestra dieta la Dra. Arranz explica que no solo cuenta el azúcar de mesa que añadimos al café, las infusiones o los yogures, sino también otros alimentos con azúcares que solemos usar para endulzar como la miel, el sirope, el caramelo o las mermeladas.

Suprime los dulces con pocos nutrientes
Tras haber disfrutado de turrones, polvorones y demás delicias navideñas ha llegado el momento de eliminar la bollería, las galletas, los croissants y las chucherías del día a día. «Estos alimentos aportan muchas calorías frente a muy pocos nutrientes beneficiosos, así que si lo que queremos es bajar de peso, deben salir de la dieta», explica la Dra. Arranz.

Reduce las grasas saturadas
Dejando de lado la carne roja, los derivados cárnicos y los embutidos (excepto el jamón) lograremos disminuir, según asegura la Dra. Arranz, el contenido en grasas saturadas de la dieta, que son las que se acumulan en el cuerpo más fácilmente. Además, el exceso en el consumo de estos productos aumenta el riesgo cardiovascular, por lo que aunque hayamos conseguido adelgazar, siempre hay que mantenerlas a raya. «No debemos eliminarlas del todo, pues nuestro cuerpo las necesita, pero se pueden obtener de otros alimentos como los frutos secos, el huevo o las carnes blancas», revela.

Y con los lácteos, ¿qué?
Aunque la Dra. Arranz cree que no todos los lácteos son iguales y aclara que habría que hacer muchos matices, afirma que dejar de tomar lácteos (excepto el yogur) puede ayudar a adelgazar ya que -al igual que sucede con carnes rojas o embutidos- contienen grasas saturadas. Para hacerlo señala una orientación práctica: o dejar de lado completamente postres lácteos como natillas, flanes… salsas a base de quesos, quesos para gratinar, quesos semis o madurados; o tomar solo una vez a la semana algún tipo de queso bajo en grasa como el queso fresco, el mató, el requesón, la mozzarella o el queso feta; o tomar yogur natural normal (no es necesario que sea desnatado) cada día.

Los alimentos procesados, calorías extra
Cuantos más alimentos frescos y de temporada consumamos y menos alimentos procesados tomemos, mucho mejor; pues según explica la Dra. Arranz así evitamos azúcares, grasas y calorías extras.

Estos son algunos ejemplos de alimentos que pueden boicotear la pérdida de peso en el día a día sin que nos demos cuenta: los panes de molde, por sus azúcares añadidos y por ser poco saciantes debido a su fácil masticación; los vinagres tipo Módena y los cereales de desayuno, por su contenido en azúcares; los platos preparados, por la dificultad que entraña conocer exactamente la cantidad de ingredientes calóricos que aportan; los snacks o aperitivos como palitos de pan con pipas, patatas chips y otros tentempiés similares, que aportan calorías sin necesidad.

Como recomendación general, la experta aconseja leer las etiquetas de los productos y escoger aquellos que no tengan azúcares o grasas añadidas o al menos aquellos que contengan menos cantidad. Así, recuerda que el ingrediente que figura en primer lugar en la información nutricional es aquel que aporta más cantidad al producto, por lo que aconseja que, entre productos similares, desterremos los que tengan más azúcares y más grasas totales o más grasas saturadas.

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