La tecnología avanza y, con ello, nuestro conocimiento del vasto universo. Solo en lo que llevamos de 2019, la humanidad ha aterrizado por primera vez en la cara oculta de la Luna, ha expandido sus límites investigando fronteras más alejadas del Sistema Solar y retratando en el camino mundos con forma de muñeco de nieve, y continúa encontrando planetas que podrían ser potencialmente habitables y, quien sabe, si un refugio para nuestras futuras generaciones.

Los hallazgos no siempre vienen de la mano de organizaciones tan poderosas como la NASA, que precisamente esta semana revelaba la existencia de un extraño planeta que podría contener agua líquida. Por ejemplo: el último descubrimiento está protagonizado por la Universidad de Oviedo, quien en estrecha colaboración con el Instituto de
Astrofísica de Canarias (IAC), ha hallado una supertierra en la zona de habitabilidad de su estrella, una enana roja situada en la constelación de Libra. Es decir, un planeta rocoso candidato a albergar vida «visto» por primera vez por españoles y cuyo estudio ha sido aceptado para su próxima publicación en la revista «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society».

Un planeta con amplias posibilidades
«Los dos exoplanetas descubiertos [el observado por la NASA y el de la citada Universidad de Oviedo] son muy similares, pero debido a que nuestra estrella es más brillante, será mucho más fácil caracterizar su masa y, con el futuro Telescopio Espacial James Webb, averiguar si tiene atmósfera e incluso su potencial biológico», explica a ABC Javier de Cos, catedrático de la Universidad de Oviedo y uno de los responsables del hallazgo junto con el resto del equipo investigador de Oviedo y Canarias.

En concreto, el exoplaneta, descubierto a partir de los datos enviados por el Telescopio Espacial Kepler, mide dos veces más que la Tierra, por lo que se encuentra entre las «rara avis» de los planetas categorizados dentro de la «Brecha de Fulton». Además, se ha averiguado que su órbita es de 27.36 días, así como que tiene un clima mucho más «llevadero» que el frío mundo descubierto por la NASA: unos 60º C de media. Esto se debe a que su posición en el sistema estelar es la del límite interior de la zona de habitabilidad, es decir, la franja más cercana a su estrella con mundos que pueden contener agua líquida, necesaria para la vida tal y como la conocemos.

Por su parte, la estrella que orbita es una enana roja tipo M0 llamada K2-286 y que tiene una actividad moderada -«lo que incrementa las posibilidades de que el planeta fuera habitable», afirma De Cos-. Se encuentra a una distancia de 76 parsecs (244 años luz), tiene un radio de 0,62 radios solares y una temperatura efectiva de 3.650 grados centígrados (el Sol está a unos 5.600 grados centígrados). Todas estas características sumadas amplían las posibilidades y el interés científico en este nuevo mundo, que aún tendrá que ser sometido a más investigaciones para conocer su verdadero potencial.

Tres Tierras y dos sistemas estelares
No se trata de la primera vez que la Universidad de Oviedo y el IAC realizan un descubrimiento similar. En junio de 2018 anunciaban el hallazgo de dos sistemas estelares, uno de ellos con tres planetas parecidos a la Tierra. Ya entonces coparon muchos titulares, lo que les valió para erigirse como uno de los hitos científicos españoles del pasado año.

«Aquel descubrimiento fue algo grande, pero este es aún más relevante», afirma el investigador al respecto, señalando que hay muchos más estudios en marcha que podrían dar otras gratas (y mayores) sorpresas, aunque sin desvelar demasiado. «Nos gustaría, como al resto de grupos que trabajan en este ámbito, descubrir un planeta que pueda ser habitado por el hombre. Ese es el objetivo», concluye De Cos. Quién sabe qué nos depararán los hallazgos del universo, incluso a corto plazo… 2019, de momento, está siendo prometedor.

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