«Con la aparición de la energía atómica, nuestra generación ha traído al mundo la fuerza más revolucionaria desde que el hombre descubrió el fuego», afirmó Albert Einstein en una carta de apoyo al Emergency Committee of Atomic Scientists, 1947. Años después le pesaría haber firmado esta carta, ya que esta tecnología sentaría las bases del desarrollo de las bombas nucleares que se lanzaron en Hiroshima y Nagasaki.

Este es un ejemplo entre los cientos, miles, que existen en la ciencia sobre avances que han sido utilizados con fines bélicos o en tiempos de conflicto. José Ramón Alonso Peña, catedrático de Biología celular y director del laboratorio de Plasticidad Neuronal y Neurorreparación de la Universidad de Salamanca, realiza un recorrido por la historia, desde épocas griegas hasta casi nuestros días, relatando estos capítulos, muchas veces oscuros, de la ciencia.

«¿Quién robó el cerebro de JFK?» (Ediciones Cálamo) repasa la guerra biológica napoleónica, la primera incursión de las armas bacteriológicas en la I Guerra Mundial, los experimentos de la CIA con el LSD o el misterio en torno al desaparecido cerebro del presidente asesinado John F. Kennedy -que da nombre al libro-, mostrando la cara menos amable y muchas veces desconocida de la principal herramienta del desarrollo de la Humanidad.

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