La sonda OSIRIS-REx está a punto de llegar al intrigante asteroide Bennu. Cuando lo haga, la nave se embarcará en una investigación de casi dos años con el objetivo de hacer un mapa del terreno de la roca y encontrar un sitio seguro para recoger una muestra. En julio de 2020, tocará brevemente su superficie para recolectar al menos 60 gramos (equivalentes a unos 30 paquetes de azúcar) de tierra y rocas. En realidad, es capaz de recolectar hasta 2.000 gramos, lo que sería la muestra más grande traída del espacio desde los aterrizajes Apolo en la Luna. Después, guardará la muestra en una cápsula y viajará de regreso a la Tierra, dejándola caer en el desierto del oeste de Utah en 2023, donde los científicos estarán esperando para recogerla.

Bennu es el objetivo de una de las misiones espaciales más ambiciosas jamás intentadas (Te contamos cómo es en este interactivo). Pero la roca no es más que uno de los aproximadamente 780.000 asteroides conocidos en nuestro sistema solar. Entonces, ¿por qué los científicos han elegido a Bennu y no a otro para esta investigación trascendental? Estas son las diez razones que, según la NASA, lo convierten en el destino perfecto.

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