La madrugada del pasado domingo, 4 de noviembre, apareció una impresionante bola de fuego en los cielos del sureste de Castilla-La Mancha. El fenómeno pudo verse desde lugares tan distantes como Almería, Albacete y Sierra Nevada, y en algunos puntos el destello fue tan intenso que por un momento pareció que se hacía de día. Unas 24 horas antes se registró un fenómeno similar, cuando se detectó otro intenso destello en Toledo. En aquella misma noche, algo parecido se observó en varias cámaras situadas muy lejos de allí, en los estados de Arkansas y Alabama (Estados Unidos).

En España, estos fenómenos fueron captados por varios observatorios adscritos al Proyecto SMART (siglas en inglés de «Spectroscopy of Meteoroids in the Atmosphere with Robotic Technologies»), cuya finalidad es monitorizar continuamente el cielo para estudiar el impacto contra la atmósfera terrestre de rocas procedentes del espacio.

José María Madiedo, profesor de la Universidad de Huelva e investigador principal de este proyecto ha explicado a ABC que las bolas de fuego registradas están causadas por la entrada en la atmósfera de varios fragmentos o meteoroides procedentes del cometa Encke. Este científico, junto a Miquel Serra-Ricart, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), han explicado cuándo esas bolas de fuego suponen un peligro real y con qué frecuencia las rocas espaciales impactan contra la Tierra y se convierten en meteoritos o bien amenazan con destruir ciudades enteras.

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