El 7 de octubre de este año, un astroanuta a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), un laboratorio orbital de más de 109 metros de largo que se encuentra suspendido a 400 kilómetros de altura, tomó una curiosa fotografía cuando la nave sobrevolaba el cielo de Australia, tal como ha mostrado la NASA en un comunicado.

Otra fotografía de la luminiscencia nocturna desde la EEI – NASA

En la imagen se ve muy claramente un resplandor naranja que no concuerda con lo que se suele ver desde la Tierra. Se trata de una manifestación del proceso de la luminiscencia nocturna, que consiste en la emisión de luz en las capas altas de la atmósfera a causa de la reorganización de los átomos e iones que la forman.

Normalmente, este fenómeno es consecuencia de que las moléculas de la atmósfera, compuestas en un 78 % por nitrógeno y en un 21 % de oxígeno, estén excitadas por la energía ultravioleta suministrada por el Sol durante el día. Al caer la noche, liberan ese exceso de energía, chocan unas contra otras y producen los llamativos destellos.

El color resultante dependerá de las condiciones de iluminación de la atmósfera y de cómo se encuentren sus moléculas.

Aparte de ser un fenómeno hermoso, que los terraplanistas no disfrutarán, a los científicos les resulta de ayuda para aprender sobre los movimientos de las partículas de la atmósfera que interaccionan con el espacio.

En ocasiones, las condiciones permiten que la luminiscencia sea muy intensa y que genere noches excepcionalmente brillantes.

De forma inminente, la NASA lanzará el satélite Ionospheric Connection Explorer (ICON) para estudiar la ionosfera y toda esta zona de límte que separa nuestro amigable entorno de las duras condiciones del espacio.

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